Descubra el camino recorrido, desde los primeros ensayos y recetas tradicionales hasta lograr un producto respetado por su pureza inigualable.
En el corazón de Tabasco, México, la familia Martínez ha cultivado chiles tabasco durante más de un siglo. Don Mateo Martínez, fundador de nuestra marca, aprendió de su abuela los secretos de la fermentación en barricas de roble y la selección manual de los chiles más maduros. En 1950, decidió embotellar su receta familiar para compartirla con el mundo, manteniendo siempre la esencia artesanal. Hoy, la tercera generación continúa con la misma pasión, respetando los tiempos de maduración y utilizando únicamente chiles cultivados en las riberas del río Grijalva. Cada botella de ChileEnSalsa lleva consigo la historia de una familia que ha dedicado su vida a perfeccionar el arte de la salsa picante.
El chile tabasco se cultiva en pequeñas parcelas familiares, donde el clima tropical y la humedad constante crean el ambiente perfecto para su desarrollo. La cosecha se realiza a mano, seleccionando solo los chiles que han alcanzado su punto óptimo de madurez, cuando su color rojo brillante y su aroma picante anuncian que están listos. La fermentación se lleva a cabo en barricas de roble blanco americano, donde el chile se mezcla con sal de mar y se deja reposar durante al menos seis meses, permitiendo que las bacterias lácticas transformen el sabor y creen esa acidez característica.
Tres etapas innegociables para mantener la autenticidad en cada botella.
Cosecha manual de chiles tabasco maduros en las parcelas de la familia Martínez.
Fermentación en barricas de roble con sal de mar durante un mínimo de seis meses.
Envasado artesanal en pequeñas botellas de vidrio, sin conservadores artificiales.